Pinchazo en carretera: cómo cambiar la cámara en 5 minutos sin pánico
El procedimiento paso a paso para reparar un pinchazo en carretera sin estrés: herramientas que llevar siempre, errores comunes y trucos para hacerlo rápido.
Escrito por la redacción de Velunite

Tarde o temprano nos pasa a todos: un chirrido, la sensación de ir sobre arena y entiendes que has pinchado. Quien nunca ha aprendido a cambiar una cámara vive el pinchazo como un pequeño drama; quien sabe hacerlo lo vive como una parada de cinco minutos y reanuda sin estrés.
Qué llevar siempre contigo
El kit mínimo no ocupa espacio y debería ir siempre en una bolsita bajo el sillín: dos desmontables de cubierta, una cámara de repuesto de la medida correcta (o un kit de parches autoadhesivos) y una forma de inflar, ya sea una bomba pequeña o cartuchos de CO2 con su inflador. Lleva siempre dos cámaras y no una, sobre todo en salidas largas: pinchar dos veces en el mismo día ocurre más a menudo de lo que se piensa.
El procedimiento paso a paso
Desmonta la rueda, desinfla del todo la cámara restante y usa los desmontables para soltar un lado de la cubierta de la llanta, sin forzar con objetos puntiagudos que pueden pinchar la cámara nueva. Saca la cámara pinchada, comprueba con los dedos el interior de la cubierta buscando la causa del pinchazo (a menudo un fragmento de cristal o una espina) y retíralo antes de volver a montar; si no, pincharás de nuevo en pocos metros.
Montar la cámara nueva sin pellizcarla
Infla ligeramente la cámara nueva antes de insertarla, lo justo para darle forma: ayuda a colocarla sin pliegues. Insértala en la cubierta empezando por la válvula y luego vuelve a montar la cubierta en la llanta trabajando con los pulgares, sin desmontables si es posible, porque los desmontables en esta fase son la causa número uno de nuevos pinchazos por pellizco de la cámara entre el talón y la llanta.
El error más común: inflar sin comprobar
Antes de inflar del todo, da una vuelta completa a la rueda comprobando que la cámara no sobresalga por ningún sitio y que la cubierta esté bien asentada en toda la llanta. Luego infla a media presión, vuelve a comprobar visualmente y solo entonces lleva a la presión final: inflar de golpe sin esta comprobación es la causa más frecuente de reventones repentinos pocos minutos después de reanudar.
En resumen
Cambiar una cámara es una competencia que se aprende en diez minutos en casa, con calma, y que compensa durante años. Haz una prueba en el garaje antes de la primera salida larga: la diferencia entre hacerlo por primera vez al borde de la carretera, quizá bajo la lluvia, y hacerlo con seguridad es enorme.
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